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El Terrorismo de Estado en Curitiba (Paraná, Brasil)- 07/12/2018

El último día 07 de diciembre de 2018 será recordado como uno de los días más tristes y revoltosos en la historia de la ciudad de Curitiba  y de la lucha por vivienda en Brasil.

La ocupación urbana llamada 29 de marzo fue completamente destruida debido a un incendio, que según el relato de los habitantes, fue causado por la Policía Militar del estado de Paraná. Además del fuego extendido, ocurrieron al menos dos ejecuciones en el lugar, varios desaparecidos y un número aún desconocido de muertos.

Lucha por Vivienda en la Región- Ocupaciones Urbanas Recientes en la Ciudad Industrial de Curitiba (CIC)

La región que fue golpeada por el incendio es un lugar de mucha lucha por vivienda y vida digna en la ciudad. En un área de la Ciudad Industrial de Curitiba (CIC), barrio de la capital paranaense, se ubican cuatro ocupaciones recientes, donde, sumadas, albergan a más de mil familias.

Las ocupaciones de Nueva primavera (ocupada en 2012), el 29 de marzo (ocupada en 2015), Tiradentes (ocupada en 2015) y Doña Cida (ocupada en 2016) fueron organizadas por el Movimiento Popular por Vivienda (MPM) / Movimiento de los Trabajadores Sin Techo Paraná (MTST).

A lo largo de estos años se realizaron diversas manifestaciones callejeras, reuniones con el Poder Público, actividades y saraus. Desde entonces, el Ayuntamiento Municipal de Curitiba y la Compañía de Vivienda Popular de Curitiba (COHAB-CT) nunca dieron respuesta a la altura de las reivindicaciones del pueblo.

En este fatídico día 07 de diciembre, una de estas comunidades, el 29 de marzo, fue completamente devastada. Más de 300 familias perdieron sus casas, animales domésticos, muebles, alimentos, ropa y pertenencias.

De entre esas familias, extendemos gran solidaridad a las familias haitianas, que además de sufrir con la dificultad básica de comunicación por cuenta de su idioma de origen, han sufrido intensamente con el racismo y la xenofobia en Brasil. No es raro que esas personas, aunque cualificadas, sólo puedan insertarse en el mercado de trabajo en oficios desgastantes, recibiendo salarios de miseria, no teniendo vivienda digna y condiciones de vida adecuadas.

Terrorismo de Estado en la Comunidad 29 de Marzo

Los residentes cuentan que un policía militar había sido muerto por la región y que la policía desconfiaba que el responsable sería un residente de la comunidad. A partir de esa sospechosa, la Policía Militar de Paraná declaró guerra a todas las comunidades alrededor, en especial a 29 de marzo.

Durante el día y la noche del 7 de diciembre, policías militares, sin identificación y con los rostros cubiertos, mataron e invadieron las casas de la aldea buscando informaciones sobre el paradero del sospechoso. Los relatos de muchos residentes afirman que los policías torturaron, golpearon a hombres, mujeres y niños, utilizando bolsas, cuchillos y armas. Además, de las personas que murieron, hubo muchos disparos en contra de los residentes.

Fue alrededor de las diez de la noche que el fuego fue atado en algunas casas de la Comunidad el 29 de marzo. Luego el fuego se extendió y se apoderó de todo. El Cuerpo de Bomberos de Paraná tardó alrededor de una hora para llegar al lugar y la Policía Militar intentó dificultar su acción, de modo que los cientos de casas de la comunidad acabaron siendo totalmente destruidas.

Relatos en: “O Horror que a Polícia causou em Curitiba

Cientos de familias perdieron todo lo que tenían. Numerosos perros murieron carbonizados. Muchas personas desaparecidas. Posiblemente otras muertes serán confirmadas.

Caracterizamos el actual momento de la coyuntura, se trata de un “Estado Policial de Ajuste”, marcado por una agenda agresiva contra el pueblo, que muestra el lado más salvaje del sistema capitalista. Cayeron las máscaras y mediaciones que marcaron el período reciente de nuestra historia. Siempre hemos sabido, sin embargo, que detrás de las apariciones, gran parte de la población brasileña vive bajo un “Estado de Excepción”, conviviendo con la barbarie gestada dentro de la farsa llamada “Estado Democrático de Derecho”.

Para el pueblo pobre, negro, morador de las periferias, la cara del Estado siempre fue la de la brutalidad. Los derechos básicos (salud, educación, empleo, saneamiento básico, vivienda) son muy restringidos, cuando no están completamente ausentes. Por otro lado, la represión policial se hace muy presente en el cotidiano de los moradores, que desde muy temprano conviven con las formas institucionalizadas del racismo y de la criminalización de la pobreza, las cuales constituyen la base de la formación ideológica y de actuación de las policías brasileñas.

En el caso de los ataques sufridos por las familias de la Comunidad 29 de marzo y de las demás ocupaciones de la región, tales elementos son bastante nítidos. A los ojos de la Policía Militar, el pueblo que vive en las ocupaciones es un enemigo a ser exterminado.

Las demás caras del Estado, como el Poder Ejecutivo Municipal y Estadual y los órganos responsables de la investigación de este tipo de casos, demuestran ser cómplices de “juicios sumarios” como éste cuando se omiten. Así, trabajadoras y trabajadores, jóvenes, niños y ancianos, son condenados a muerte como “criminales”, sin ningún derecho de defensa.

Las Ruinas del Mito de la “Ciudad Modelo”

Fue en la década de los 70 que se inició un mito brasileño de que Curitiba sería una “ciudad modelo”, un ejemplo de urbanización, movilidad y calidad de vida.

Este mito fue construido con base no sólo en gran publicidad, sino también en la enorme exclusión de la población pobre, que fue siendo “jugada” a las regiones más distantes del centro y más carentes de servicios públicos.

Esta farsa de un supuesto “planeamiento democrático” no es una exclusividad de la ciudad de Curitiba, pero tiene en la capital paranaense uno de sus principales símbolos, repetido en discursos de gobernantes y burócratas.

En paralelo a la propagación de esa mentira, la ciudad guarda un historial de luchas y martirios de movimientos sociales y asociaciones de vecinos en la lucha por un terreno, por un hogar, por viviendas dignas. Estas luchas ocurrieron y ocurren en todas las regiones de la ciudad y tiene en las ocupaciones del CIC uno de sus mayores ejemplos.

Aprehensión, Solidaridad y Resistencia

Después del incendio del día 07 de diciembre, la Policía Militar, según la descripción y fotografías hechas por moradores, se mantuvo en el lugar y disparó con sus armas letales varias veces. Los residentes de la región tienen mucho miedo de más “intentos de venganza” y que el horror de aquella noche vuelva a ocurrir.

A pesar de todo, İ la lucha por la vivienda y la vida digna continúa! Numerosas comunidades, movimientos sociales y otras organizaciones recaudaron donaciones de ropa, agua, comida, muebles y llevaron a la comunidad. Moradores y moradores se turnan en la organización de las donaciones, en la acogida de las personas y en la reorganización de la vida en la comunidad, dando gran ejemplo de resistencia y solidaridad. Así las comunidades se unen cada vez más.

Sabemos que sólo el pueblo organizado es capaz de avanzar en la lucha por condiciones dignas de vida y para la construcción de una sociedad justa, fraterna e igualitaria. Un mundo donde todos tienen un hogar y donde las amenazas y violencias del Estado son cosas de un pasado lejano.

¡Ni olvidar, ni perdonar!

¡Toda solidaridad a las familias!

¡Contra la criminalización de la pobreza!

Luchar! ¡Crear Poder Popular!

¡Por el fin de toda policía!

¡Casa digna ya!

State Terrorism in Curitiba – December 7th, 2018

The day December 7th, 2018 will be remembered as one of the most sad and outrageous days in the history and in the struggle for housing in Brazil.

The “29 de Março” (in translation: March 29th) urban occupation was completely destroyed due to a fire, which according to the residents’ report, was caused by the Military Police of Paraná state. Besides the fire that spread, at least two executions in the place occurred, several people went missing and a still unknown number of dead.

Struggle for Housing in the Region – Recent urban occupations at the Cidade Industrial de Curitiba (CIC – Industrial City of Curitiba)

The region that was hit by the fire is a place of much struggle and worthy life in the city. In an area of the Industrial City of Curitiba (CIC), a neighborhood of the paranaense1 capital, are located four recent occupations, where, added up, shelter more than a thousand families.

The Nova Primavera (New Spring – occupied in 2012), March 29th (occupied in 2015), Tiradentes (occupied in 2015) and Dona Cida (occupied in 2016) occupations were organized by the Movimento Popular por Moradia (MPM – Popular Movement for Housing) / Movimento dos Trabalhadores Sem Teto do Paraná (MTST – Homeless Workers’ Movement of Paraná).

Over the years several street demonstrations were made, meetings with the Public Power, activities and soirées. Since then, the Prefeitura Municipal de Curitiba (Municipal City Hall of Curitiba) and the Companhia de Habitação Popular de Curitiba (Popular Housing Company of Curitiba – COHAB-CT) have never given an answer at the stature of the people’s demands.

In this grim December 7th day, one of these communities, the March 29th, was completely devastated. More than 300 families lost their homes, pets, furniture, food, clothes and belongings.

Among these families, we extend a great solidarity to the haitian families, who besides suffering with the basic difficulty of communication because of thei mother tongue, have been intensely suffering from racism and xenophobia in Brazil. It isn’t uncommon that these people, even the qualified ones, are only able to enter the labour market in off-putting professions, receiving misery wages, not having worthy housing and adequate life conditions.

State Terrorism in the March 29th Community

The inhabitants tell that a military police officer had been killed around the region and that the police suspected that the responsible would be a community resident. Stemming from such suspicion, the Military Police of Paraná declared war on all the surrounding communities, especially on March 29th.

During the day and the night of December 7th, military police officers, without identification and with their faces covered, broke down and invaded the houses of the shantytown search for information on the whereabouts of the suspect. Reports from many inhabitants state that the police officers tortured, assaulted and beat up men, women and children, using sacks, knives and weapons. Besides, people were killed and many gunshots were fired agains the inhabitants.

It was around 10 P.M. that the fire was set on some houses of the March 29th Community. The fire quickly spread and dominated everything. The Fire Brigade of Paraná took around one hour to get to the place and the Military Police tried to make its action more difficult, in such a way that hundreds of the community’s houses ended up being totally destroyed. Reports and details in: “O Horror que a Polícia causou em Curitiba” (“The Horror that the Police caused in Curitiba”)

Hundreds of families lost everything they had. Several dogs died charred. Many people disappeared. Possibly other deaths will be confirmed.

The Police State of Adjustment and the criminalization of poverty

We characterize the current moment of the brazilian scenario as being a “Police State of Adjustment”, marked by an aggressive agenda agains the people, that explicits the most savage face of the capitalist system. The masks and the mediation that marked the recent period of our history have fallen. We have always known, however, that behind the appearances, a major part of the brazilian population lives under a “State of Exception”, living together with the barbarism conceived inside the farse called “Democratic State of Law”.

For the poor, black, slum-inhabitant people, the face of the State has always been one of brutality. The basic rights (health, education, employment, basic sanitation, housing) are very restricted, not to mention when they aren’t completely absent. On the other side, the police repression shows itself as being very present in the residents’ everyday life, who since very early live together with the institutionalized forms of racism and criminalization of poverty, which make up the basis of the ideological formation and performance of the brazilian police institutions. In the situation of the attacks suffered by the March 29th Community’s and the rest of the region’s occupations’ families, such elements were very clear. In the eyes of the Military Police, the people who lives in the occupations is an enemy to be exterminated.

The other faces of the State, such as the Municipal’s and State’s Executive Powers and the bodies responsible for the investigation of this type of case, demonstrate to be accessories of “summary judgements” like this when they overlook it. This, working women and men, young and elderly people, are condemned to death as “criminals”, without any right for a defence.

The ruins of the “model city” myth

It was in the 1970s that a brazilian myth was initiated according to which Curitiba would be a “model city”, and example of urbanization, mobility and life quality.

This myth was built based not only in a big advertisement, but also in the enormous exclusion of the poor population, that was being “thrown” to the regions farthest from the city’s downtown and deprived of public services.

This supposedly “democratic planning” farse is not exclusive to the city of Curitiba, but has in the paranaense capital one of its main symbols, repeated in rulers’ and bureaucrats’ speeches.

In parallel with the propagation of this lie, the city stores a history of struggles and martyrdoms of social movements and associations of residents struggling for a piece of land, for a home, for decent housing. These struggles occurred and occur in all of the city’s regions and has in the CIC occupations one of its greatest examples.

Aprehension, Solidarity and Resistance

After the December 7th fire, the Military Police, according the the description and photographies made by residents, maintained itself in the location and fired with its deadly guns several times. Residents of the region are very afraid of more “revenge attempts” and that the horror of that night happens once more.

Despite everything, the struggle for housing and decent life continue! Countless communities, social movements and other organizations have raised donations for clothes, food, water, furniture and took it to the community. Residents took turns in organizing the donations, taking care of the people and in reorganizing the community’s life, showing a great example of resistance and solidarity. Thus the communities unite more and more.

We know that only the organized people is able to advance in the struggle for decent life conditions and towards the construction of a fair, fraternal and egalitarian society. A world where everyone has a home and where the State’s threats and violence are things belonging to a distant past.

The struggle goes on!

Neither forgive, nor forget!

All the solidarity to the families!

Against the criminalization of poverty!

Struggle! Create People’s Power!

For the end of all police!

Decent housing now!

1Translator’s observation: “Paranaense” is an adjective used when talking about something or someone that is from the brazilian state of Paraná.

Terrorismo de Estado em Curitiba – 07/12/2018

O dia 07 de dezembro de 2018 será lembrado como um dos dias mais tristes e revoltantes da história de Curitiba e da luta por moradia no Brasil.

A ocupação urbana 29 de Março foi completamente destruída devido a um incêndio, que segundo o relato dos moradores, foi causado pela Polícia Militar do Paraná. Além do fogo alastrado, ocorreram, pelo menos, duas execuções no local, vários desaparecidos e um número ainda desconhecido de mortos.

Luta por Moradia na Região – Ocupações urbanas recentes na Cidade Industrial de Curitiba (CIC)

A região que foi atingida pelo incêndio é um local de muita luta por moradia e vida digna na cidade. Em uma área da Cidade Industrial de Curitiba (CIC), bairro da capital paranaense, estão localizadas quatro ocupações recentes, onde, somadas, abrigam mais de mil famílias.

As ocupações Nova Primavera (ocupada em 2012), 29 de Março (ocupada em 2015), Tiradentes (ocupada em 2015) e Dona Cida (ocupada em 2016) foram organizadas pelo Movimento Popular por Moradia (MPM)/Movimento dos Trabalhadores Sem Teto do Paraná (MTST).

Ao longo desses anos foram feitas diversas manifestações de rua, reuniões com o Poder Público, atividades e saraus. Desde então, a Prefeitura Municipal de Curitiba e a Companhia de Habitação Popular de Curitiba (COHAB-CT) nunca deram resposta à altura das reivindicações do povo.

Neste fatídico dia 07 de dezembro, uma destas comunidades, a 29 de Março, foi completamente devastada. Mais de 300 famílias perderam suas casas, animais de estimação, móveis, alimentos, roupas e pertences.

Dentre essas famílias, estendemos grande solidariedade às famílias haitianas, que além de sofrerem com a dificuldade básica de comunicação por conta de seu idioma de origem, têm sofrido intensamente com o racismo e a xenofobia no Brasil. Não é incomum que essas pessoas, ainda que qualificadas, só consigam se inserir no mercado de trabalho em ofícios desgastantes, recebendo salários de miséria, não tendo moradia digna e condições de vida adequadas.

Terrorismo de Estado na Comunidade 29 de Março

Os moradores contam que um policial militar havia sido morto pela região e que a polícia desconfiava que o responsável seria um morador da comunidade. A partir de tal suspeita, a Polícia Militar do Paraná declarou guerra à todas as comunidades ao redor, em especial à 29 de Março.

Durante o dia e noite de 07 de dezembro, policiais militares, sem identificação e com os rostos cobertos, arrombaram e invadiram as casas da vila buscando informações sobre o paradeiro do suspeito. Relatos de muitos moradores afirmam que os policiais torturaram, agrediram e espancaram homens, mulheres e crianças, utilizando sacolas, facas e armas. Além disso, pessoas foram mortas e muitos tiros foram desferidos contra moradores.

Foi por volta das dez horas da noite que o fogo foi ateado em algumas casas da Comunidade 29 de Março. Logo o fogo se alastrou e tomou conta de tudo. O Corpo de Bombeiros do Paraná demorou por volta de uma hora para chegar ao local e a Polícia Militar tentou dificultar sua ação, de modo que as centenas de casas da comunidade acabaram por ser totalmente destruídas.

Relatos e detalhes em: “O Horror que a Polícia causou em Curitiba

Centenas de famílias perderam tudo o que tinham. Inúmeros cães morreram carbonizados. Muitas pessoas desaparecidas. Possivelmente outras mortes serão confirmadas.

O Estado Policial de Ajuste e a criminalização da pobreza

Caracterizamos o atual momento da conjuntura brasileira como sendo de um “Estado Policial de Ajuste“, marcado por uma agenda agressiva contra o povo, que escancara o lado mais selvagem do sistema capitalista. Caíram as máscaras e mediações que marcaram período recente de nossa história. Sempre soubemos, no entanto, que por trás das aparências, grande parte da população brasileira vive sob um “Estado de Exceção”, convivendo com a barbárie gestada dentro da farsa chamada “Estado Democrático de Direito”.

Para o povo pobre, negro, morador das periferias, a face do Estado sempre foi a da brutalidade. Os direitos básicos (saúde, educação, emprego, saneamento básico, moradia) são muito restritos, quando não estão completamente ausentes. Por outro lado, a repressão policial se faz muito presente no cotidiano dos moradores, que desde muito cedo convivem com as formas institucionalizadas do racismo e da criminalização da pobreza, as quais constituem a base da formação ideológica e de atuação das polícias brasileiras.

No caso dos ataques sofridos pelas famílias da Comunidade 29 de Março e das demais ocupações da região, tais elementos são bastante nítidos. Aos olhos da Polícia Militar, o povo que mora nas ocupações é um inimigo a ser exterminado.

As demais faces do Estado, como o Poder Executivo Municipal e Estadual e os órgãos responsáveis pela investigação deste tipo de caso, demonstram ser cúmplices de “julgamentos sumários” como este quando se omitem. Assim, trabalhadoras e trabalhadores, jovens, crianças e idosos, são condenados à morte como “criminosos”, sem qualquer direito de defesa.

As ruínas do mito da “cidade modelo”

Foi na década de 1970 que se iniciou um mito brasileiro de que Curitiba seria uma “cidade modelo”, um exemplo de urbanização, mobilidade e qualidade de vida.

Esse mito foi construído com base não apenas em grande publicidade, como também na enorme exclusão da população pobre, que foi sendo “jogada” para as regiões mais distantes do centro e mais carentes de serviços públicos.

Essa farsa de um suposto “planejamento democrático” não é uma exclusividade da cidade de Curitiba, mas tem na capital paranaense um de seus principais símbolos, repetido em discursos de governantes e burocratas.

Em paralelo à propagação dessa mentira, a cidade guarda um histórico de lutas e martírios de movimentos sociais e associações de moradores na luta por um terreno, por um lar, por moradias dignas. Essas lutas ocorreram e ocorrem em todas as regiões da cidade e tem nas ocupações do CIC um de seus maiores exemplos.

Apreensão, Solidariedade e Resistência

Após o incêndio do dia 07 de dezembro, a Polícia Militar, segundo a descrição e fotografias feitas por moradores, manteve-se no local e disparou com suas armas letais diversas vezes. Moradores da região estão com muito medo de mais “tentativas de vingança” e que o horror daquela noite volte a ocorrer.

Apesar de tudo, a luta por moradia e vida digna continua! Inúmeras comunidades, movimentos sociais e outras organizações arrecadaram doações de roupas, água, comida, móveis e levaram à comunidade. Moradoras e moradores se revezam na organização das doações, no acolhimento das pessoas e na reorganização da vida na comunidade, dando grande exemplo de resistência e solidariedade. Assim as comunidades se unem cada vez mais.

Sabemos que só o povo organizado é capaz de avançar na luta por condições dignas de vida e para a construção de uma sociedade justa, fraterna e igualitária. Um mundo onde todos tenham um lar e onde as ameaças e violências do Estado sejam coisas de um passado distante.

A luta continua!

Nem esquecer, nem perdoar!

Toda solidariedade às famílias!

Contra a criminalização da pobreza!

Lutar! Criar Poder Popular!

Pelo fim de toda polícia!

Moradia digna já!

 

[CAB] Mulheres tomam a frente da resistência! Povo forte vence nas ruas!

Estamos em período eleitoral. Os partidos políticos, à esquerda e à direita, apresentam suas candidaturas e suas propostas ao povo. Alguns prometem governo popular e dizem que irão defender direitos, no marco da democracia representativa dos ricos. Outros falam de soluções autoritárias, de mais repressão e polícia, como se o maior problema do nosso povo fosse a criminalidade e a falta de segurança. Nós da Coordenação Anarquista Brasileira (CAB) não escolhemos entre as opções disponíveis. Votamos nulo como reação de protesto, mas sabemos que isso não basta. Nossa militância toma essa atitude por uma questão de princípio. Acreditamos que fazer política não tem a ver exclusivamente com eleger um candidato. Pelo contrário. Quem de fato elege os candidatos são os de cima, os ricos, e não o povo.

A democracia deles é uma farsa e, portanto, sua estrutura e institucionalidade está fadada a reproduzir dominação, mesmo que sob verniz popular. O que não significa que ficamos alheios aos resultados das eleições ou que achamos que tanto fez como tanto faz. Não somos principistas e puristas em matéria de política. A conjuntura imposta nesse novo arranjo de poder, o qual caracterizamos como Estado Policial de Ajuste, nos coloca a certeza que precisamos cerrar punhos e organizar a resistência, com auto-organização de mulheres, LGBTs, negros, indígenas, estudantes, trabalhadores, todo o conjuntos dos setores oprimidos para garantir nossos direitos. Pois não há cenário favorável para o nosso povo fora da luta popular.

É uma completa ilusão crer que a derrota do Bozo e sua trupe virá das urnas. O resultado das eleições não irá desmobilizar em nada as forças da extrema direita, que ganham chão a cada dia que passa. Eleito ou não, o lastro social e ideológico que a candidatura do capitão da reserva deixará já é uma herança terrível, e o conflito que hoje existe deve alcançar níveis ainda mais altos a partir de 2019, independente de quem venha a sentar na cadeira da presidência.

Do outro lado, uma briga encarniçada no campo progressista sobre qual candidatura teria mais condições de ganhar o pleito, se a de Ciro ou de Haddad. O que parece até um desperdício de disposição militante, como se a vitória de qualquer um dos dois representasse de fato a derrota da extrema direita. Pelo contrário: enquanto a militância realmente convicta se mata pelas redes sociais, os candidatos vão capitulando seus programas ainda no primeiro turno e tentando atrair algum apoio, para o segundo turno, dos partidos que eventualmente fiquem pelo caminho. E principalmente do tal “Mercado” (como se este fosse um ente divino e único, e não um bando de especuladores que pouco se importam com o país – que dirá com povo oprimido -, estando apenas interessados na aposta que lhes dará o melhor retorno).

Um grande exemplo disso é Haddad, que já aceita falar sobre a reforma da Previdência enquanto seus apoiadores juram que sua candidatura representa, em alguma medida, os “interesses populares”. Há ainda o elemento militar. Pra quem tem acompanhado minimamente as falas do alto generalato, as Forças Armadas voltaram à cena política e não demonstram qualquer vontade de sair. Muito pelo contrário, começam a ganhar força explicitando o descontentamento com a Constituição de 1988, por exemplo. Ou seja, é a ameaça real de se liquidar de vez com o pacto nascido da efervescência popular dos anos 1980 e que, sob a narrativa da redemocratização do país, foi capaz de consolidar um mínimo de direitos ao conjunto das classes oprimidas. Mas voltando à milicada, o recado sobre a não aceitação do resultado das urnas já está dado, e é incerta a postura que adotará o exército em caso de uma convulsão social impulsionada pela extrema direita. E mesmo que assumam uma atuação mais nos bastidores, quais as chances de prevalecer um projeto de caráter popular com estes abutres pairando na cena? Isso tudo sem contar o judiciário, aquele setor de classe com corte bem delineado e que já deixou claro a quem serve, mas que ainda é escolhido como fiel da balança por boa parte da esquerda que acredita nas vias institucionais.

Para o campo libertário, o cenário é ainda mais duro. Se já era difícil fazer corrente de opinião contra a farsa das eleições em um ambiente tão polarizado e em que as forças políticas de diferentes espectros legitimam essa disputa, que dirá então quando a saída apontada tem um nível de concretude tão distante. Os espaços que poderiam propiciar uma outra experiência política aos setores historicamente excluídos dos centros de tomada de decisão praticamente inexistem, e quando existem tendem a estar aparelhados por forças que jogam todas as suas fichas nas eleições. Os menos convictos viram dissidentes, arrebatados pelo discurso alarmista vigente. Aos que estão de fora da nossa bolha social, não temos uma solução concreta (em questão de tempo presente) a ofertar, e os códigos comuns entre nossas linguagens hoje são tão restritos que temos dificuldade até em nos fazermos entender.

Por isso, a melhor chance que temos hoje é encarnada pela articulação das Mulheres Unidas Contra o Bolsonaro. Uma unidade que se forja a partir da ameaça de avanço do conservadorismo (e de um projeto ultraliberal que vem à reboque), mas que tem potencial para se consolidar e vir a assumir uma atuação mais “propositiva”, no sentido de emplacar mudanças estruturais na sociedade. Câmbios de fundo que impactem no imaginário coletivo a respeito do que é ser mulher e do seu direito ao seu corpo, e que resultem na consolidação de dispositivos como a legalização do aborto, em que seja garantida a destinação de recursos coletivos para disponibilizar, a toda e qualquer mulher, todas as condições necessárias para a realização do procedimento de forma segura e gratuita. A derrota do Bozo e de toda a ameaça conservadora com viés protofascista que ele encarna passa necessariamente por este fronte. Mesmo com suas eventuais contradições (todos os movimentos têm), é a mobilização das mulheres que de fato traz em si uma potencial frente de ataque a um dos pilares do conservadorismo – o patriarcado. Mais do que a resistência hoje, é na organização das mulheres que encontramos o grande vetor de mobilização social do século XXI, e é para elas que devemos concentrar toda nossa energia e disposição militante.

É nessa trincheira que há possibilidade de acúmulo de força social com perspectiva de mudança na correlação de forças e avanço para o andar de baixo na luta de classes. Por isso, mais do que apertar números nas urnas, o que mais iremos fazer?

Nossa militância estará engrossando o caldo das mobilizações neste dia 29 de setembro. Tomar as ruas do país para resistir aos ataques feitos pelas elites ao nosso povo! São milhares de mulheres dizendo #elenao e unificando a luta feminista contra os retrocessos nos direitos e o conservadorismo.

Convocamos para a luta popular, por Democracia Direta! Povo forte vence nas ruas!